El almacenamiento de cubrebocas requiere condiciones estrictas para garantizar que el material filtrante no pierda su eficacia. Cuando se compran o distribuyen mascarillas en grandes volúmenes, el enemigo principal a vencer es la humedad ambiental.
Un ambiente húmedo daña las propiedades electrostáticas de los filtros capilares y propicia la proliferación de hongos, moho y bacterias, destruyendo por completo la inversión y poniendo en riesgo la salud.
A continuación, te presentamos las pautas críticas para almacenar tus lotes de forma segura.
1. El empaque original es tu primera línea de defensa
Nunca retires los cubrebocas de sus cajas o envolturas plásticas selladas de fábrica hasta el momento de su distribución final.Los fabricantes diseñan los embalajes exteriores para actuar como una barrera térmica y física contra el polvo y los cambios ligeros de humedad.
Romper el sellado hermético antes de tiempo expone el material directamente al aire circulante del almacén.
2. Control estricto de temperatura y humedad (Termohigrómetros)
No dejes la climatización al azar. Si manejas un stock comercializado al por mayor, es obligatorio instalar sensores de medición en distintas áreas del almacén.Humedad relativa óptima: Debe mantenerse estrictamente por debajo del 60% (lo ideal es entre el 30% y 50%).Temperatura ideal: El rango recomendado oscila entre los 15°C y 25°C. Evita a toda costa los picos de calor extremo, ya que aceleran la degradación de los elásticos y termosellados.
Esas son las opciones para cuidar el buen estado de la mercancia.